Se revisa la situación económica real del negocio para saber si está funcionando correctamente y dónde se puede mejorar. En muchos negocios, la forma más rápida de mejorar la rentabilidad no es vender más, sino detectar qué gastos pueden reducirse, renegociarse o eliminarse.
- Revisión de ingresos y gastos.
- Análisis de gastos fijos y variables.
- Detección de gastos innecesarios, duplicados o mejorables.
- Identificación de costes ocultos o fugas de dinero.
- Revisión de márgenes y rentabilidad.
- Control de tesorería y flujo de caja.
- Creación de cuadros de control sencillos para tomar mejores decisiones.